15 de julio de 2015

Los botellines de Kieran



Todos los martes me iba con ella a su abacería favorita donde vendían la mejor chacina de la nave. Ellos mismos la hacían y nos gustaba probarla acompañada de un botellín de cerveza fría. Eso, y oír las charletas de Kieran, el irlandés que la regentaba, en algo que se parecía vagamente al andaluz. El tío se había embarcado en la nave buscando las esencias de la Sevilla que le enamoró y de la que ya casi no quedaba rastro en la que había dejado atrás.

La verdad es que si de algo podíamos presumir a bordo de éste arca de locos es de ser exageradamente sevillanos, los más sevillanos del universo. 


No hará calor en Esperanza
©2015, F.J.Samanes