31 de diciembre de 2015

Una nave generacional construida en un asteroide


Alguien que sabe de estas cosas me dijo una vez que todo puede volar y que lo único necesario para lograrlo es un motor con la suficiente potencia (claro que también está la conocida publicidad que decía: la potencia sin control no sirve de nada. Así que, de entrada, yo no me subiría a cualquier cosa).

Lo que creo es que en el espacio sí que se le puede poner un motor a cualquier cosa, aunque sería más acertado decir que cualquier cosa en el espacio puede navegar (en el espacio no se vuela).

Se le puede poner un motor a un asteroide. Es una idea que planteo. De manera que si elegimos un asteroide del cinturón existente entre Marte y Júpiter (el de la imagen superior no lo es, es Mimas, de 397 kilómetros de diámetro, una de las lunas de Saturno y la pongo porque mola el parecido con la Estrella de la Muerte), lo arrastramos hasta la órbita de la tierra y le ponemos un motor, un hábitat y poco más, (sería necesario dotar también a la nave de un campo magnético de protección anti-radiación, un escudo contra partículas..., no sé que más), se transformaría el asteroide en una nave generacional y, a lo mejor, es más barato que construir toda la estructura de una gigantesca nave de la nada.


El que yo elegí para mi historia (no hará calor en Esperanza, ¡vamos! pincha el enlace), es uno descubierto por un español en el año 1915 (para una vez que descubrimos algo), el 1915 WT, que posteriormente fue renombrado como 804 Hispania  y que tiene 157 kilómetros de diámetro. Lo elegí también porque es cuasi esférico, no es que tenga que ver con aerodinámica, en el espacio no sirve de mucho, pero me gustaba así.

¿Una nave generacional? 


A estas alturas cualquier aficionado a la ciencia Ficción debe saber lo que es. Para los que no lo sepan, lo resumo: es un navío espacial diseñado para transportar a un gran número de personas. Debido al tiempo que necesitaría para cubrir distancias viajando a velocidades por debajo de la de la luz, la previsión es que los que inicien el viaje no logren vivir lo suficiente para ver el final (podrían hibernar, pero supongamos que no exista esa tecnología). De forma que los que lleguen al destino serán los hijos, los nietos, los biznietos... de los primeros. Serán de una generación posterior (depende de la duración del viaje).

Como muchos sabrán, existen en la ciencia ficción múltiples ejemplos. La nave en la que los humanos holgazanean en la película Wall-e de Pixar  es una de estas naves.

Quizás el ejemplo más parecido sea la estación Ceres de la serie de televisión The Expanse. En ese caso el asteroide ha sido puesto en rotación artificialmente para lograr gravedad inducida pero sigue en órbita alrededor del Sol. En la serie lo que se pone en movimiento es la estación Eros (otro asteroide), pero lo hace con una tecnología extraterrestre que no explican.


Interior de la Estación Ceres (The Expanse)

¿Cómo convierto un asteroide en una nave de este tipo?

El asteroide tiene unos 157 kilómetros de diámetro y los 300.000 pasajeros supongo que no tendrían necesidad, ni mucho menos, de tanto espacio. Casi toda la nave es roca virgen. De hecho el mayor espacio lo consumen los depósitos de combustible, como puede verse en uno de los planos del supuesto proyecto.


Las personas viven, muy cerca de la superficie, en una enorme gruta excavada. Es descomunal a la escala humana pero si se la pone en relación al total del asteroide es muy poco espacio.


La imagen superior es la de una nave generacional o la de una estación espacial pero sirve para hacerse una idea de lo que sería la gruta de la Nueva Santa María.

¿Y la gravedad?


En un cuerpo de este tamaño la gravedad es muy pequeña, casi insignificante.

Para simular la gravedad terrestre ha de ponerse el asteroide en rotación alrededor de un eje con lo cual las personas, los edificios, cualquier cosa en definitiva, se quedará «pegada» a la superficie arqueada de la gruta.

¿Cómo se impulsa este gigante?


Un reactor de fusión nuclear lo hace. El Sol, cualquier estrella, lo es. En su interior se fusionan los núcleos de átomos de varios gases ligeros, lo que produce una gran cantidad de energía que canalizada en la dirección correcta produce el empuje que hace viajar a la Nueva Santa María.

Aún es un sueño pero parece que no se tardará demasiado en conseguir uno de estos reactores en la tierra y entonces disfrutaremos de una energía barata y segura, eso dicen.


El de arriba es el reactor de la segunda Estrella de la Muerte destruida por el Halcón Milenario en el retorno del Jedi y es el inspirador de la cámara del reactor de la Nueva Santa María, que es esférico.

¿Cómo moverse por la enorme «patata» interestelar?



¿Conocen los trenes de levitación magnética? Que yo sepa existen en China y Japón. Algo así, una evolución de este sistema, se utilizaría para desplazarse por el interior del asteroide. Unos cilindros plateados viajan a lo largo de una red de túneles taladrados en la roca del asteroide conectando las zonas vitales de la nave.

Este es el invento, el de la Nueva Santa María. Es aún irrealizable y por supuesto ha salido de mi imaginación con una base científica al menos discutible.



© 2015, F.J.Samanes