5 de enero de 2016

Ilustración





...parecía entrar en trance cuando se metía en el interior de la burbuja
esférica de vidrio especial perfectamente pulido de veinte centímetros 
de espesor que la separaba del espacio exterior.


 La ciudad se extendía en todas direcciones perdiéndose por  encima del 
  techo de la gruta, ocupando por completo el espacio disponible y terminando
 empotrada en las paredes de roca del perímetro a kilómetros del rectorado,
    en unos límites que no podía ver porque quedaban ocultos por la suave 
concavidad del espacio.












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