21 de diciembre de 2017

Los últimos Jedi aniquilaron mis recuerdos




E
ste espectador no tiene muchas ocasiones de ir al cine. La tradición y cada año acude a la cita con el estreno de la superproducción navideña que desde hace tres años es la nueva de Star Wars. Este 2017 es Lo Últimos Jedi. Así pues, se sienta en la butaca con el vello de punta, ansioso de que las letras amarillas comiencen a correr por la pantalla y advierte así al internet, en general, que va a hacer spoilers a porrilla desde aquí.


Advertidos quedan.



¿Siguen ahí? pues...

¿Por qué Los últimos Jedi aniquilaron mis

recuerdos?
...¡Boom! Ahí va la flota rebelde. Que crueldad. Nave a nave, caza a caza, hasta el último de los Ala X van desapareciendo. Las lágrimas se desbordan de sus parpados y el tipo se va empotrando más y más en su butaca.

Y Kilo Ren le tiende la mano a Rey y algún brillante guionista, quizás el director, pone en su boca una fatídica súplica:
— Únete a mi. Hay que dejar lo viejo atrás—. Eso dice, algo parecido.

...¡Boom! Ahí va la fragata médica. La de las formas imposibles. Es desolador el goteo de pérdidas. La agonía está durando demasiado. 

Ya, pero hay que dejar lo viejo atrás.

¡Boom! ¿Eso era una corbeta? Sniff…

Bueno, no todo está perdido, queda su nave favorita. El crucero Mon Calamari, el de las preciosas formas redondeadas. Una punzada de dolor en el alma le recuerda que ya cayó el gran almirante Ackbar. «Malditos, ¿Cómo podéis hacerme esto?» En fin, ahí sigue el crucero, ojalá se salve...Un momento ¿Qué hace esa mujer? ¿Se va a poner al timón? ¿Es lo que parece? «¡Noooo. No des la vuelta!» Boom… Hay que dejar lo viejo atrás.

Una mujer comanda una nave estelar…En ese momento recuerda que ha leído un artículo en Buzfeed, uno más de los varios que en la red tratan el tema, que dice:                                 

«Los últimos Jedi de Rian Johnson ha llegado como colofón a una época en la que “feminismo” es la palabra del año y el término ha tenido su mayor divulgación y expansión hasta la fecha. El feminismo está teniendo peso en el debate público, y no hay nada más optimista que verlo incluido también en la saga de ciencia ficción por antonomasia.»

Eso es. Mujeres fuertes, empoderadas como se dice ahora. Rey es lo más de lo más y hay una vice almirante, una tal Amylin Holdo, al mando...Un momento, piensa: ¿No era la «vieja« Leia ya una mujer así? ¿No era ella la que disparaba su blaster a diestro y siniestro con una puntería fantástica, allá por los primeros ochenta? ¿No era Mon Mothma quien lideraba la Alianza Rebelde? ¿Es ahora distinto? 

No. Este espectador no está de acuerdo. No. Le parece más marketing que feminismo, pero no es lo que le aflige allí en su pequeño lugar en la sala de cine. No porque suele cambiar de opinión y se deja convencer fácilmente sobre las cosas de la política. No. Es su querida vieja flota que está saltando por los aires la que le duele, la que poco a poco explota....Jope, pero...Deja lo viejo atrás.

Una esperanza tiene al menos, aún quedan los transportes. Esas naves salvaron a los pobres rebeldes en Hoth. Haciendo memoria, todos los transportes quedaron entonces a salvo, a ver esta vez…¡Boom! Un transporte menos ¡Boom! Dos, tres, ¡Boom! Cuatro...

Sniff, todo lo que queda de, sniff, la rebelión cabe en, sniff, el Halcón Milenario.

—Te lo dijimos: Hay que dejar lo viejo atrás.

Ackbar, Skywalker,...El espectador piensa: «¿Qué le he hecho yo a ese Rian Jhonson? ¿No hay compasión? Solo tengo cuarenta años. Esa flota son mis recuerdos...»

Ya. Pero hay que dejar lo viejo atrás.