1 de julio de 2018

El futuro de los viajes espaciales



Capitana de la Lucas y Martina 37, le habla la autoridad portuaria de marte5. Bienvenida. Sitúese en órbita de estacionamiento y espere, trabajamos para que su atraque no se demore.
    —Recibido, gracias control de marte5.

    En unos años (60, 100,… 500) está será una conversación habitual.
O tal vez no y lo sea esta otra:
    —…
   Nada audible. Máquinas comunicándose por no se qué protocolo en un lenguaje ininteligible. La capitana mientras tanto podría estar viendo una peli (si es que sigue haciéndose) o, ya puestos, leyendo un artículo de blog sobre el futuro de la navegación espacial, o tocándose las narices, quizás, tocándose las narices a la vez que oyendo buen rock. O pudiera ser que no hubiese capitana, ni marineros, ni ser humano alguno abordo.
Esto dentro de un tiempo indeterminado porque lo que en este momento me viene a la cabeza en cuanto a conversaciones espaciales en esta, nuestra era espacial es:

   —Houston, tenemos un problema.

   Y la consiguiente respuesta (no tengo idea de cuál pudo ser) con el retardo que corresponde a una conversación por radio entre la Tierra y la Luna.

Es una cuestión de cantidades

A ver, en el año 2018 se van a realizar un puñado de misiones espaciales, unas decenas. Según el calendario elaborado por el blog Eureka de la web Naukas.com, en junio hay programadas doce. Cada uno de estos proyectos supone una ingente inversión económica. Ya que estamos, ¿cuánto cuesta una misión espacial? 
El ejemplo más significativo: que Neil Armstrong pisase la Luna supuso unos ciento cincuenta mil millones de euros de hoy en día.
Esto va a cambiar, ya lo está haciendo. Estoy seguro que los lanzamientos de SpaceX son infinitamente más baratos, unas pocas de decenas de millones de euros (una cantidad con siete ceros detrás). Aún así, hacer volar un avión de un aeropuerto a otro cuesta en la actualidad unos cientos de miles de euros (dos ceros menos. Vamos, casi nada).

Es difícil comparar aviones con cohetes. La cuestión, en perspectiva, es que poner algo en órbita será, en algún momento, similar en coste y procedimiento a lo que es ahora volar en avión. Y eso para empezar. Una vez en órbita es cuando comienza de verdad el viaje espacial. Ya es así. Los viajes espaciales no parten de la superficie de un planeta y terminan en la superficie de otro. Es algo más parecido a partir de la superficie de un planeta y subir a su órbita, navegar hasta la órbita del planeta de destino, bajar a la superficie del planeta de destino.
La fase de navegación será (siempre en mi opinión) cómo es ahora la navegación marítima en la que barcos enormes que transportan los contenedores con mercancías de un lugar a otro del mundo. Cambiemos barcos por naves espaciales y mundo por Sistema Solar.

Es un ciclo sin fin

El Sistema Solar será colonizado y, mientras tanto, quien sabe si no habremos partido ya hacia otras estrellas, después, quizás a otras galaxias o puede que a otros universos.
Es la historia de la navegación misma, la historia de la humanidad. Desde que alguien comprobó que se podía flotar agarrado a un tronco se ha ido avanzando poco a poco. Hace diez mil años se dominó el Mediterráneo (de acuerdo, este es un mar fácil). La Polinesia. Hace aproximadamente cinco mil años intrépidas gentes comenzaron la navegación de una enorme región del océano Pacífico plagada de islas. Quiero pensar que los polinesios se hacían a la mar a verlas venir recorriendo miles de millas de mar abierto sin tener un claro destino y que, al azar, descubrían las nuevas islas navegando a la deriva.
No fue hasta la era de los descubrimientos, entre los siglos XV y XVII, cuando se circunnavegó el planeta y se cartografió al completo y hoy en día se dice que hay cincuenta mil barcos navegando los océanos. Total, diez mil años de historia de navegación.

La aviación ha sido mucho más rápida. De un vuelo de unos pocos metros a la velocidad de un ciclomotor a trayectos de miles de kilómetros a novecientos kilómetros por hora de velocidad de crucero (vuelos comerciales) en unas decenas de años. De unos pocos «frikis» intentando hacer volar sus propias aeronaves a…

¿Os habéis preguntado cuantos aviones vuelan ahora simultáneamente? 

Según la web www.flightradar24.com, en el momento en el que estoy escribiendo lo hacen quince mil aviones.
En el espacio la humanidad avanza despacio. A diferencia de los navegantes que no sabían a ciencia cierta hacia donde viajaban, los viajes espaciales, en principio, conocen el destino. En principio, porque supongo que las cosas no siempre serán así, aunque, normalmente, los destinos habrán sido explorados por misiones no tripuladas con anterioridad… Por ahora es así.
Para mí que la navegación espacial será parecida a la navegación marítima. Naves surcando el Sistema Solar, arribando a, y zarpando de, los puertos espaciales. Los habrá muy importantes en los que se concentrarán flotas enteras (¿Una gran flota agrupada a la manera en la que lo hacía la flota de indias para evitar el ataque de los corsarios?) y puertos recónditos, auténticos nidos de piratas. Viajes comerciales, cruceros turísticos, exploración científica...
Supongo que con la generalización de los viajes espaciales habrá que establecer un control de tráfico espacial, al menos como el que existe para ordenar el tráfico en los puertos en nuestro planeta. Como escribí al comienzo, quizás sean las inteligencias artificiales las que se encarguen. Ya puestos, seguro que también escribirán artículos de blog.

¿A dónde me lleva todo esto? 

Pues a que la navegación espacial es un campo abierto todavía y por mucho tiempo a la ciencia ficción. Un futuro de exploración infinita en un universo aparentemente inacabable. Viajes interestelares que no durarán meses sino años, cientos de años. Comenzados por una generación y terminadas por las que la sobrevivan. Mira, si ya lo decía Star Trek:

El espacio: la última frontera. Estos son los viajes de la nave estelar «Enterprise», en una misión que durará cinco años, dedicada a la exploración de mundos desconocidos..., 

En algún momento podría ser algo parecido a una migración; como el caso de la colonización de la frontera americana, la conquista del oeste: caravanas de familias enteras de pioneros que viajaron para no volver, no sé, ahí hay historias. Y hay más, el autor de ciencia ficción puede responder a un sinfín de preguntas, proponer infinitos futuros y seguro que más o menos acertará. Porque yo creo que casi todo lo que puede suceder sucederá en algún u otro momento... Ala, todo un artículo sobre el espacio y no he hablado de extraterrestes.